Tu cliente reserva desde tu enlace, sin llamar y sin esperar respuesta. Se acabó la cola en la puerta y sabes exactamente quién viene hoy. Empieza con el plan gratis para siempre, sin tarjeta.
Ticket más bajo y más volumen: cada hora perdida pesa, y cada minuto al teléfono es un corte que no se ha hecho.
El sábado revienta y el martes está muerto. Sin cita previa, el movimiento es el que aparezca, y el cliente que se encuentra cola se va y se corta el pelo en otro sitio. Con hora reservada el día se reparte, y el que llega sabe a qué hora se sienta.
El móvil suena en mitad de un servicio. Paras, contestas, te equivocas de hora y acabas con dos clientes para las tres de la tarde. El enlace de reservas te saca de ahí: el cliente elige una hora que está libre y ya está hecho.
La barbería vive de la repetición: el mismo cliente cada quince o veinte días. Cuando uno deja de venir nadie lo nota, porque la barbería sigue llena. El historial te enseña quién lleva de más sin pasarse por aquí, y ahí puedes escribirle.
Pensado para el ritmo de quien atiende en cuarenta minutos y ya llama al siguiente.
Pones el enlace en la bio de Instagram y en el estado. El cliente elige barbero, servicio y hora en menos de un minuto, sin instalar nada y sin crear una contraseña. El público de barbería no le pone ninguna pega a esto.
Cada barbero tiene su agenda, con sus días libres y sus servicios. El que hace barba y el que solo corta aparecen con duraciones distintas, así que el día cierra bien en vez de ir acumulando retraso.
El cliente recibe el aviso por correo el día antes y confirma. Menos gente que se olvida, menos sillón parado a la hora buena. En el plan Profesional el recordatorio también sale por WhatsApp desde tu propio número, y esa parte no entra en los 30 días de prueba.
Porcentaje definido por barbero, sumado con cada corte terminado. A fin de mes los dos miráis el mismo número, abierto, servicio por servicio. Es una función del plan Profesional.
Qué día se llena, qué hora sobra, cuánto ha entrado. Con eso decides si abres antes el viernes o metes otro barbero el sábado, en vez de decidirlo por sensación.
Empieza en el plan Gratis y cambia cuando quieras. Sin tarjeta de crédito, sin permanencia, cancela cuando quieras.
Toda cuenta nueva empieza con 30 días con las funciones de los planes de pago. Cuando se acaban, tu cuenta no se bloquea: pasa al plan Gratis y la agenda, los clientes y el historial siguen donde estaban.
* Mientras la cuenta siga en uso: 6 meses sin ningún acceso y se cierra. Avisamos tres veces por correo antes; basta con iniciar sesión para mantenerla. Consúltalo en los Términos de Uso
Precios en euros. Al finalizar la compra verás el importe final en tu moneda local, gestionado por nuestro proveedor de pagos Paddle.
En barbería, casi siempre sí. Es el público que menos se resiste a reservar por un enlace, porque prefiere resolverlo sin llamar y sin esperar a que le contesten. Y el que prefiere entrar sin cita sigue pudiendo: lo encajas tú en la agenda.
No. Ni para los 30 días de prueba, ni para el plan gratis para siempre. Creas la cuenta y a usarlo.
Sí. Cada barbero tiene su horario, sus días libres y sus servicios, y el porcentaje de comisión se define por persona. El cálculo sale hecho a fin de mes, en el plan Profesional.
El recordatorio automático antes de la cita reduce bastante las faltas. Cuando alguna pasa, esa hora queda libre en la agenda y se avisa a quien esté en la lista de espera.
Funciona, y es donde lo usa casi todo el mundo. Lo abres en el navegador del móvil, sin instalar nada, y ves el día entero de la barbería entre corte y corte.
La cuenta no se bloquea. Pasa al plan Gratis, con 1 profesional, 50 citas al mes y 50 clientes registrados. No se borra nada, y todo vuelve a su sitio en cuanto contrates un plan de pago.
Empieza con el plan gratis para siempre, sin tarjeta. Tu enlace de reservas queda listo hoy.
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